CRISTOBAL POYATO


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El Castillo y Fortaleza de Luque es un asentamiento con carácter defensivo que muestra fases de ocupación desde el siglo IX D.C. hasta el XVII D.C.

El yacimiento arqueológico está formado por dos zonas diferenciadas: el Castillo y la Fortaleza.

El castillo, que ocupa la zona más elevada, se construyó a principios del siglo XIV sobre los restos de un castillo islámico que presentaba fases de ocupación desde el siglo IX D.C. hasta el XII.
A esta fortificación árabe se asocian los restos de las murallas de Lukk (Luque, en árabe) construidas en el periodo almohade.

La fortaleza: Tras la conquista en la campaña de 1240-41 de Fernando III el Santo se mantuvo sin muchos cambios hasta que se amuralló la villa también a finales del XIII y principios del XIV debido a su situación en la frontera con el reino nazarí. Las murallas de la fortaleza fueron reconstruidas en diversas ocasiones, siendo la última en el siglo XVII.

Las murallas de la fortaleza se dividen en dos sectores:
A.- El sector meridional, conocido como El Coto.
B.- Sector septentrional, por debajo del Paseo de los Enamorados.
Se trata de unas murallas de mampostería jalonada con algunas torres, siendo la más importante la Torre del Coto y la Torre de la Coracha.

Uno de los elementos arquitectónicos más notables de las murallas de la fortaleza de Luque es la Torre del Coto.
Se trata de la torre de mayor envergadura que flanquea -en una posición centrada- el frontal meridional del recinto, construida probablemente a mediados del siglo XIV.
Es un torreón de planta casi cuadrada, con 4,60 m de lado y una altura total de 7,70 m.
Construida íntegramente con mampostería, presenta las esquinas reforzadas con sillares de piedra arenisca y tras la actuación arqueológica se han recuperado los siguientes elementos:
- El adarve o camino de ronda que permitía su conexión con el resto de la muralla.
- El acceso desde el adarve a la terraza, realizado por medio de 4 escalones de piedra.
- En nivel de uso de la terraza con el arranque del muro perimetral o pretil.
Una vez que perdió su función militar quedó integrada en las casas que ocuparon el Coto hasta mediados del siglo XX, siendo reutilizada como espacio doméstico.

Conocemos la existencia de al menos 2 puertas: la Puerta de Cabra, localizada en el extremo occidental, y el Portillo, en el Norte. Debieron existir otros accesos, actualmente desconocidos.

Arqueológicamente documentamos la existencia de varias fases que conducen al estado actual de la fortaleza:
1.- Construcción de una primera muralla con cimentación formada por un zócalo de mampostería y alzado de tapial. Este tapial es muy terroso, presentando escasa dureza. Fecha: mediados S. XIII.
2.- Deterioro de la muralla por efecto de capilaridad de la humedad, perdiendo volumen y masa por la base a causa precisamente de la consistencia del tapial. Finales del siglo XIII-principios del XIV.
3.- Reparación y refuerzo de la cara externa de la muralla por medio de la construcción de un forro de mampostería que le confiere el aspecto que conocemos. Primera mitad del siglo XIV.
4.- Algunos tramos del recinto fueron demolidos en su totalidad y reconstruidos más tarde íntegramente en mampostería, como por ejemplo la Torre del Coto.
5.-Las últimas reformas se fechan en la primera mitad del siglo XVII, como son la reconstrucción de algunos tramos que estaban arruinados, especialmente en El Coto, utilizando una técnica constructiva muy similar.

En la zona conocida como El Coto se ha excavado parte de un barrio bajomedieval (finales del s. XIII-XV) que aprovecha en parte los afloramientos rocosos para integrarlos dentro de los espacios de la vivienda. En la zona excavada se puede apreciar la existencia de varias habitaciones pertenecientes a distintas casas con el muro de fachada, que daba a la calle -actual camino. Destaca la documentación de una antigua fuente o manantial de agua que estuvo en uso hasta principios de siglo XIV, la excavación de una cocina y un aljibe.
Las viviendas del Coto solían estar aterrazadas, aprovechando la topografía del terreno, sus muros se construyeron en mampostería y tapial, los pavimentos eran de cal y estaban cubiertas con un entramado de cañizo con mortero de yeso. En cuanto a los materiales arqueológicos recuperados se encuentra un interesante lote de cerámica de los siglos XIV-XVI, objetos metálicos y de vidrio, destacando la presencia de importaciones desde el otro lado de la frontera, desde el Reino Nazarí, que ilustran las formas de vida y los intercambios comerciales en la frontera durante la Edad Media.